Tras presentar los resultados del segundo trimestre, Intel continuará con su plan de reducción de costes. La empresa fabricante de procesadores y chips se encuentra en un largo camino de recuperación, lo que podría afectar a 15.000 trabajadores. Con este plan de reestructuración, Intel prevé un ahorro de aproximadamente 10.000 millones de dólares.

El plan de Intel consiste en reducir el gasto en I+D y marketing en miles de millones cada año hasta 2026. Esto implicará una disminución de los gastos de capital en más del 20% este año. El trabajo se reestructurará para eliminar actividades no esenciales, además de revisar todos los proyectos y equipos activos con el objetivo de reducir costes y evitar incrementos en el gasto.

Los resultados del segundo trimestre son negativos, con una pérdida de 1.600 millones de dólares, cifra superior a la del trimestre anterior. A pesar de los nuevos proyectos en cartera y en desarrollo, los ingresos no han aumentado como se había estimado, dado que la empresa aún no se ha beneficiado de las tendencias en IA.

Todas las pérdidas económicas de Intel provienen de su línea de negocio Foundry, dedicada a la fabricación de chips para terceros bajo contrato. En contraste, la venta de procesadores para equipos domésticos y servidores ha sido estable y continúa siendo rentable. En cuanto a los chips de IA, aún tendremos que esperar, ya que Intel todavía no es un actor importante en este segmento tecnológico.

Como parte de esta reestructuración, Intel ha suspendido el pago de dividendos a los inversores. Sin embargo, ha confirmado que mantendrá sus inversiones principales para ejecutar su estrategia empresarial, enfocada en construir una cadena de semiconductores resistente y sostenible.