Hace unos meses, Microsoft confirmó que extendería el soporte de actualizaciones de seguridad para Windows 10, cuyo fin oficial está previsto para el 14 de octubre de 2025. Esta decisión respondía a una realidad evidente: millones de ordenadores en todo el mundo —especialmente en entornos empresariales y domésticos— siguen utilizando Windows 10 y no cumplen los requisitos para actualizar a Windows 11.

Hasta ahora, los usuarios debían realizar ciertos pasos para acceder al programa de actualizaciones extendidas (ESU, por sus siglas en inglés), como activar la copia de seguridad del equipo o acumular puntos en Microsoft Rewards. Sin embargo, Microsoft acaba de modificar sus políticas, ofreciendo un cambio importante para los usuarios europeos.

Actualizaciones automáticas para los usuarios de la Unión Europea

Microsoft ha anunciado que, dentro del Espacio Económico Europeo (EEE), los usuarios podrán obtener las actualizaciones extendidas de Windows 10 de forma automática, sin necesidad de realizar tareas adicionales ni activar manualmente las funciones de respaldo o recompensas. En palabras de la compañía:

“En el Espacio Económico Europeo, estamos actualizando el proceso de inscripción para garantizar que cumpla con las expectativas locales y ofrezca una experiencia segura y optimizada. Nuestro objetivo es apoyar a los clientes y ofrecerles opciones durante la transición a Windows 11, con acceso ininterrumpido a las actualizaciones de seguridad críticas.”

Este cambio busca ofrecer una transición más suave y segura, evitando que los usuarios queden expuestos a vulnerabilidades una vez que el soporte estándar finalice en 2025. Os dejamos un vídeo de cómo realizar la inscripción a las actualizaciones durante este año.

 

La presión de los organismos europeos de consumidores

Esta decisión llega después de una queja formal presentada por Euroconsumers, una organización europea de defensa del consumidor —equivalente a la OCU o FACUA en España—, que acusó a Microsoft de forzar el reemplazo prematuro de millones de equipos. Según el informe de Euroconsumers, esta política estaba generando tres grandes problemas:

  1. Aumento de la basura electrónica, al dejar obsoletos ordenadores plenamente funcionales que no pueden actualizarse a Windows 11.
  2. Gasto innecesario en los consumidores, que se veían obligados a renovar sus equipos pese a seguir siendo útiles.
  3. Impacto negativo en el mercado de segunda mano, ya que muchos ordenadores de 2017 o anteriores perderían su valor al no poder recibir actualizaciones de seguridad.

El informe también detalla que un 22% de los usuarios de la Unión Europea todavía utiliza equipos que no cumplen los requisitos de Windows 11, cifra que en España alcanza el 25%. Además, casi la mitad de los usuarios europeos no planea actualizar su equipo hasta que sus programas dejen de ser compatibles, lo que podría exponerlos a ciberataques.

Qué cambia y qué se mantiene igual

La nueva política solo se aplicará en los países de la Unión Europea y el EEE. En el resto del mundo, el proceso seguirá siendo el mismo:

  • Activar la copia de seguridad del PC desde la cuenta Microsoft.
  • Obtener 1.000 puntos en el programa Microsoft Rewards.
  • O bien pagar 30 dólares al año para mantener las actualizaciones de seguridad.

Esto significa que los usuarios europeos tendrán una vía más sencilla y gratuita para mantener sus equipos actualizados, mientras que los usuarios de otras regiones deberán continuar con el sistema actual. No obstante, Microsoft aclara que el soporte extendido no se activará automáticamente por completo: los usuarios deberán habilitarlo manualmente en la configuración del sistema, aunque sin requisitos adicionales como antes. Este matiz puede generar confusión, sobre todo entre usuarios menos experimentados, que podrían quedar desprotegidos si no activan la opción a tiempo.

Una medida con impacto social y ambiental

La decisión de Microsoft no solo responde a la presión de los consumidores, sino también a razones medioambientales y de sostenibilidad. Permitir que equipos antiguos sigan recibiendo actualizaciones de seguridad reduce significativamente la cantidad de residuos electrónicos generados, prolongando la vida útil de millones de ordenadores que todavía son perfectamente funcionales para tareas cotidianas. Además, en un contexto económico complejo, extender la vida de los equipos existentes ayuda a reducir el gasto tecnológico de familias, centros educativos y pequeñas empresas, que muchas veces no pueden afrontar la compra de nuevos dispositivos con Windows 11.

La extensión automática del soporte para Windows 10 en la Unión Europea representa una victoria para los consumidores y un paso importante hacia la sostenibilidad tecnológica. Microsoft busca ofrecer una transición más flexible hacia Windows 11, pero al mismo tiempo reconoce que millones de usuarios seguirán dependiendo de Windows 10 durante varios años más. Si bien la compañía mantiene su plan de que Windows 10 llegue al final de su ciclo en 2025, esta medida garantiza que los usuarios europeos podrán continuar usando sus equipos de forma segura y sin barreras adicionales.

Una vez más, Europa se convierte en el territorio que impulsa políticas más justas para los consumidores digitales, marcando el camino hacia una tecnología más responsable, accesible y sostenible.